La táctica: ¿Por qué enseñarla en las primeras edades de formación deportiva?

La táctica, en la actualidad, es una parte fundamental e imprescindible para lograr jugar con éxito al fútbol. Podríamos descomponer la táctica en multitud de variables y aspectos. Hemos oído hablar de táctica ofensiva, defensiva, individual, colectiva y en su fase final de aprendizaje, de la táctica dentro de un sistema de juego determinado, con sus puntos fuertes y débiles, pero además, con el plus de identidad que cada entrenador pretende instaurar en sus equipos de fútbol, atendiendo al modelo de juego que pone de manifiesto en sus diferentes entrenamientos, a través de una metodología dónde poder llevarlo a término.

Probablemente, lo más complejo, bajo mi humilde punto de vista, es establecer con criterio y atendiendo a la edad biológica y madurativa de los jugadores, qué aspectos y/o contenidos debemos trabajar en cada una de ellas. Y lo más relevante: cómo trabajarlas; entendiendo que el fin último para con nuestros deportistas, no debería ser otro que el de proveer de las herramientas necesarias, para afrontar con éxito el juego del fútbol.

Dicho de otra manera, ser capaces de que nuestros pupilos, puedan resolver las diferentes acciones técnico-tácticas con la mayor eficacia posible. Todo ello, en un entorno variable, cambiante y de gran incertidumbre, dónde los compañeros, el rival, las propias normas y reglamento del juego, así como la propia percepción del riesgo, las experiencias vividas y el nivel cognitivo-motriz del jugador en el desempeño del juego, entre otras, marcarán el resultado final de las mismas.

Por otro lado, si atendemos a la expresión más simple de la palabra fútbol, podríamos definirla como un deporte de cooperación/oposición, dónde los dos objetivos principales son marcar gol y evitarlo. Si esto es así, sería conveniente que todos nuestros ejercicios, o casi todos, estuvieran enfocados a que el jugador vaya descubriendo mediante los ejercicios propuestos, las diferentes herramientas (táctica) para conseguirlo.

El éxito de cualquier entrenador en las etapas de formación, debería ser contrastar en qué medida se da en los partidos, los conceptos enseñados y practicados durante la semana: número de interceptaciones, entradas, desmarques, contraataques, etc; y que número de acciones han resultado exitosas, del total.

Enseñar, en qué medida puedo fomentar la visión reflexiva del jugador, intentando que el mismo reflexione sobre como puede hacer para mejorar ciertas conductas y cómo resolver aquellos aspectos que no está realizando de manera correcta para que las acciones técnico-tácticas que realiza durante el partido tengan éxito, sería otro de los objetivos que todo entrenador/a tendría que tener en cuenta.

Atendiendo al concepto táctica, esta vez desde un punto de vista enfocado hacia la competición, en etapas cadete, juvenil y senior…nos encontramos cada vez más, sobre todo en la élite del fútbol, a equipos con una gran preparación táctica. Se suele decir, que es más fácil defender que atacar. Quizás el elemento balón, sea uno de los “culpables”. Neutralizar y/o evitar el avance del equipo contrario hacia nuestra portería, es una prioridad superlativa, sobre todo, teniendo en cuenta, el tiempo que cada jugador pasa sin tener el balón en su poder durante los 90 minutos que dura un encuentro.

Reducir los espacios al rival, mantener un buen equilibrio de líneas, la comunicación y concentración, etc; son “fórmulas” más que probadas para contrarrestar cuanto menos, la superioridad técnica y física del rival. El ejemplo más próximo que se me viene a la cabeza, es el Getafe vs FC Barcelona, el Real Sociedad vs Real Madrid. Los equipos buscan desde el orden, la posibilidad de ganar partidos, en acciones de contraataque o mediante acciones combinativas.

Dicho esto, existen muchos autores que hablan sobre diferentes modelos de enseñanza y sobre como trabajar la táctica. En mi Curso, quedan recogidos algunos de ellos. En mi caso, me gustaría mostrarles, una manera de “construir” el conocimiento declarativo (conceptos) y el procedimental (práctica) de nuestros jugadores.

La táctica desde un enfoque cognitivista e interdisciplinar:

  1. Definición del concepto que queremos enseñar ¿Qué es?
  2. Señalar los aspectos más importantes ¿Para qué?
  3. Realizar una pequeña demostración ¿Cómo?
  4. Iniciar la práctica con un juego dónde aparezca el concepto táctico a trabajar ¿Cuándo?
  5. Repetir la definición del concepto haciendo participes a los jugadores. Puedo realizar preguntas “guiadas”, para que ellos las terminen.
  6. Realizar una demostración con ellos. Primeramente mal ejecutada (identificar errores) y seguidamente bien realizada (explicar el por qué)
  7. Aplicación práctica contextualizada mediante partidillos de 3×3, 4×4, modificados o no, donde incido mediante feedback, únicamente sobre el concepto táctico que están trabajando nuestros deportistas.
  8. Al finalizar el entrenamiento, volvemos a recordar los puntos clave y realizar preguntas “guiadas” para identificar si los jugadores van siendo conscientes del significado integral del concepto.
  9. En el vestuario, entregamos unas plantillas (dibujos), simulando la acción táctica. Damos tres opciones para resolverla. Esta misma imagen, la pasamos durante tres días. No desvelamos los resultados. Simplemente, contrastamos que no ha sido casualidad que eligiera la más adecuada y, por otro lado, nos vale para saber si el jugador, ha identificado los puntos fuertes del concepto, así como sus ventajas a la hora de aplicar esta nueva herramienta (concepto).

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